universoSi el universo está en constante cambio y expansión, porque no pensar que debemos educar para que los niños y los jóvenes lo entiendan mejor, sobre todo, con las transformaciones que subyacen o se propician en el planeta, fruto de los indebidos comportamientos humanos; ahora, lo importante en este sentido, es preguntarnos, cómo educa el Colegio San José De La Salle, para que sus estudiantes puedan entender y captar esos cambios, recordemos tal como lo afirma Mosterín en el texto Ciencia, filosofía y racionalidad, que a la ciencia hay que ordeñarla, no temerla, toda vez que la historia de la revolución de la ciencia es bien conocida, pues Copérnico apartó la tierra del centro del universo, degradándola a categoría de mero planeta del sol, Bruno separó al sol del centro del universo, convirtiéndolo en una estrella más entre millones de estrellas. Todavía en 1920 la mayoría de los astrónomos dudaban de que hubiese otras galaxias fuera de la vía láctea; recientemente nos hemos dado cuenta de que no solo nuestro sol es una estrella más, sino de que nuestra galaxia es a su vez una galaxia más entre las muchas que conforman el universo. Continua diciendo Mosterín que la “isotropía inferida de la radiación cósmica de fondo constituye la más radical negación de cualquier forma de antropocentrismo”, buena bofetada para los humanos que se creen tantas cosas; el colegio en este sentido, procura mediante el desarrollo curricular, que los estudiantes entiendan y comprendan, sin perder su espiritualidad, que somos seres conscientes del universo y por lo tanto, partes de la consciencia cósmica, y en relación a la fe y la ciencia, se propone luchar internamente, para que los estudiantes encuentren un filtro epistemológico que les ayude a comprender y separar el “grano fiable y confiable, de la paja especulativa”.

De acuerdo a lo anterior, se entiende el universo como transformación y movimiento, y el currículo como la forma y camino de entender esas transformaciones, pues lo único que permanece es el cambio, afirma Heráclito, en el continuo devenir de las cosas, por ello, el currículo en el colegio, es abierto, dinámico, innovador, y en esta perspectiva el estudiante encuentra el gozo que produce potenciar sus habilidades, sus destrezas y construir los nuevos conocimientos, desde esta perspectiva, debemos recordar que estamos ante una modernidad liquida y la escuela Lasallista responde a ella con determinación, anclando su avance en un humanismo que no desconoce la rigurosidad científica y que purifica sus actuaciones de la mano de una racionalidad rigurosa y poco especulativa, por lo tanto, nuestro currículo no puede echar de menos a Platón, Sócrates, Aristóteles, Anaxímenes, Freud, Engels, Sartre, Hegel, Rousseau, Hobbes, Foucault, Habermas, Gandhi, Heidegger, Chomsky, Croce, Frege, Husserl, Wittgestein, Popper, Hilbert, Gödel, Einstein, Bohr, Lorenz, Bertrand Russell, entre otros que por economía del texto no se describen, pues desde lo humano y lo factico han permitido la comprensión de mundo, como lo expresa Immanuel Wallerstein , caminando sin dejar de ver lo real, para contemplar la realidad de las cosas, bajo esa pretensión educamos los Lasallistas, sin nunca olvidarnos del gran aporte que nos dejó uno de los hombres que más ha aportado a la educación, como lo es nuestro fundador, San Juan Bautista de La Salle.

 

Mag. Eliécer de Hoyos Manjarrez, Rector

 

 

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